MARÍA ANTONIETA PONS

DANZA/ Cabaret, cine y teatro musicales

María Antonieta Pons (La Habana, 11 de Junio de 1922 – Ciudad de México 20 de Agosto de 2004), fue una reconocida bailarina, actriz rumbera y cinematográfica que brilló en la época dorada del llamado «Cine rumbero mexicano», desde que fue descubierta en Cuba en 1938 por el cineasta español Juan Orol, quien decide lanzarla como actriz de cine en México.

SUS INICIOS

No se conocen muchos detalles acerca de su infancia y juventud. Sin embargo, se sabe que en su adolescencia formó parte de la Selección Nacional de Voleibol Femenino de Cuba. Más tarde, comenzó a bailar en diversos teatros y clubes de baile de La Habana, donde inició su carrera de cine en 1938, con un pequeño rol en la película La Serpiente Roja, protagonizada por el actor Aníbal del Mar. Poco después, conoció al actor y director cinematográfico español Juan Orol, quien se convierte en su pareja en diversos concursos de baile en la isla. Tras convertirse en esposa de Orol, éste decide lanzarla como estrella de cine en México.

CINE

< 1940's >
María Antonieta debuta en el Cine mexicano con la cinta «Siboney» (1938), dirigida por Juan Orol. María Antonieta es la primera rumbera que triunfa en la era dorada del Cine mexicano, y la que, de alguna manera, perfilará la aparición del famoso género conocido como el CINE DE RUMBERAS. A pesar de que otras actrices ya habían bailado rumba y ritmos tropicales en algunas películas, es María Antonieta la que resume todas las características que definieron a las exponentes del género. En una entrevista realizada en 1948, la actriz definió su estilo al bailar:
<< Es verdad que hay gente que se mueve al ritmo de determinada melodía, pero no es lo mismo menearse, provocando morbosidad, que sentir y vivir lo que se baila, olvidándose de todo lo demás, porque aunque el baile en si encierra cierta provocación, ésta debe quedar dominada por el único propósito de transmitir el sentimiento a través de la interpretación.>>
< (1948) >
Después de su debut, María Antonieta no volvió a pisar los foros en algún tiempo, porque Orol y ella realizaban muchas giras internacionales, y el circuito principal de estas giras eran centros nocturnos y cabarets de los Estados Unidos, particularmente Nueva York y Chicago. En 1942, retorna al cine en México con un pequeño rol en la cinta La última aventura de Chaflán, última cinta del comediante Carlos López «Chaflán». En 1943, María Antonieta es invitada por el productor Guillermo Calderón para participar en la cinta Noches de ronda, película realizada como vehículo de lucimiento para los actores Susana Guízar y Ramón Armengod, que sin embargo, son opacados por la naciente estrella. En ese mismo año actúa en la cinta Konga Roja, al lado del entonces consagrado actor Pedro Armendáriz. Independientemente de su relación laboral con Orol, María Antonieta filma otras cintas con otros directores. Entre estas se destacan algunas como ¡Viva mi desgracia! (1944), una de las primeras cintas estelares de Pedro Infante; Balajú (1944), junto a David Silva y Rosalinda (1945), con Rafael Baledón, entre otras. Estas cintas le permiten a María Antonieta lucir también sus dotes como actriz, con un matiz muy diferente al del peculiar estilo de las películas de Orol.
A pesar de no sentirse cómoda filmando las cintas dirigidas por su marido, su contrato con él le obliga a filmar algunas cintas como Cruel destino (1944), Los misterios del Hampa (1945) y la co-producción estadounidense Embrujo antillano (1946), películas de calidad inferior, pero que fueron un enorme éxito de taquilla. Sin embargo, su relación laboral y personal con Orol se vio deteriorada. La cinta Pasiones tormentosas (1946), pondrá fin a la relación profesional que unía a la actriz con su marido y descubridor. Su relación personal también llegó a su fin en el mismo año. Poco después, Orol iniciaría la búsqueda de una nueva musa cinematográfica, que finalmente encontró en la figura de la rumbera, también cubana Rosa Carmina.
Después de su ruptura profesional y sentimental con Orol, María Antonieta fue contratada por el productor Gregorio Wallerstein y los estudios FILMEX. Bajo la batuta de este productor, realiza exitosas cintas como La reina del trópico (1946), con Luis Aguilar, y La vida íntima de Marco Antonio y Cleopatra (1946), comedia realizada al lado del actor argentino Luis Sandrini y dirigida por Roberto Gavaldón. En 1947, filma la cinta Ángel o demonio, basada en la novela del escritor español José María Carretero Novillo «El Caballero Audaz», que resultó un enorme éxito de taquilla y que la reunió por primera vez con el actor español Armando Calvo como su pareja protagónica. Otros de sus éxitos más recordados son La sin ventura (1947), dirigida por el maestro del cine musical mexicano, Alberto Gout, y La bien pagada (1948). En 1949, María Antonieta realiza la segunda versión fílmica de la cinta La mujer del puerto (cuya primera versión estelarizara en 1934 la actriz Andrea Palma), dirigida por Emilio Gómez Muriel. En 1950 estelariza la cinta Piña madura, su segunda cinta filmada junto a Armando Calvo.
< 1950's >
María Antonieta conoce a su segundo marido, el actor y director Ramón Pereda en 1950, cuando este la contrata para filmar la cinta El ciclón del Caribe. Pereda había estado casado con la actriz Adriana Lamar, y buscaba una nueva musa cinematográfica. Con Pereda como director, María Antonieta realiza algunas de sus mejores cintas, de las cuales destacan La reina del mambo (1950), co-estelarizada junto a Sara García y que contribuye a la presentación fílmica de Pérez Prado; María Cristina (1951) y La niña popoff (1952, también basadas en la música de Pérez Prado. En 1952 se incorpora al mercado brasileño con la cinta Carnaval Atlántida, pues la actriz gozaba de una gran popularidad en el mercado de este país. La cinta fue co-estelarizada por José Lewgoy y Grande Otelo, populares actores del cine brasileño. Otras de sus populares cintas fueron Necesita un marido (1953), junto a Abel Salazar; Casa de perdición (1954), junto a Fernando Fernández; La gaviota (1955), del cineasta Raúl de Anda, junto a Joaquín Cordero, y la comedia ¡Qué bravas son las costeñas! (1955), protagonizada junto al cantante estadounidense Andy Russell. De todos las rumberas cinematográficas, María Antonieta tuvo la carrera más prolífica dentro del género. Su extensa filmografía abarcó casi treinta años. Con el declive del Cine de rumberas, a mediados de los 1950’s, María Antonieta incursiona en comedias de corte familiar. Actúa con Antonio Espino «Clavillazo» en Nunca me hagan eso (1956) y en la cinta musical y de suspenso Teatro del crimen (1956). En 1957 trabaja por primera vez junto a Germán Valdés «Tin Tan» en Las mil y una noches (1957). Con él también protagonizará las cintas La odalisca No. 13 (1957) y Una estrella y dos estrellados (1959). En 1958 actúa también con Viruta y Capulina en Los legionarios. En 1959 actúa también con el comediante Piporro en la cinta Acapulqueña. Incluso llegó a bailar Rock and roll en la cinta Flor de canela (1959). Sin embargo, el público, acostumbrado a verla en historias tropicales o cabaretiles, no aceptó su incursión en estos nuevos géneros.
< 1960's >
A principios de los sesenta María Antonieta se destaca más por su participación en comedias rancheras de escaso éxito que produjo y dirigió su marido. Probablemente su único éxito destacado fue la comedia musical «Romance en Puerto Rico» (1962), que estelarizó con el cantante Bobby Capó. Su último trabajo fílmico fue en la cinta «Caña brava» (1965), filmada en República Dominicana y estelarizada al lado del cantante Javier Solís. ‘Maritoña’, como también se le conocía en esa época, termina por retirarse del cine tras la filmación de esta película.

RETIRO Y ÚLTIMOS AÑOS

Después de Caña Brava, María Antonieta se despidió del medio artístico, y sus apariciones en público fueron esporádicas. A su alrededor se crearon especulaciones sobre su residencia: unos la ubicaron en Los Ángeles, otros en Miami y otros en Nueva York. A partir de los años setenta, se negó a tener contacto con el medio artístico. Al morir su esposo, Ramón Pereda, su aislamiento fue mayor. Incluso se negó a recibir homenaje alguno y rechazó un premio Diosa de Plata, porque según ella «Todo lo que puede decirse de mí está plasmado en mis películas».

VIDA PERSONAL

María Antonieta Pons estuvo casada entre 1940 y 1946 con su descubridor, el cineasta español Juan Orol. En 1950 contrajo matrimonio con el actor y director cinematográfico cubano-español Ramón Pereda. Con él procreó a su única hija, María Guadalupe. María Antonieta estuvo unida a Pereda hasta la muerte de éste en 1986. Volvió a contraer matrimonio a finales de los años ochenta con el periodista Benjamín Álvarez, con quién se mantuvo unida hasta su muerte.

FALLECIMIENTO

María Antonieta Pons falleció en la Ciudad de México el 20 de Agosto del 2004. Según contó su viudo, Pons, había comenzado a presentar lagunas mentales, pero fue un paro cardiaco el que hizo que, a los 82 años, la actriz y rumbera dejara de bailar para siempre. A petición de la actriz, su muerte se anunció una vez concluidos los servicios funerales. En varias entrevistas su viudo negó la versión de que padecía sobrepeso, y aseguro que la actriz conservaba la figura escultural que la caracterizaba en sus películas.

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